La planificación del sermón: semillas del Espíritu Santo – Homilética V

Preparar un sermón no es fácil. Con esta entrada comenzamos una recopilación de consejos para prepararnos antes de predicar un buen sermón. ¡La preparación es extremadamente importante!

Iniciaré con una pequeña alegoría que nuestro maestro de homilética estableció para ilustrarnos la importancia de este punto:

Para hacer caldo de pollo necesitamos agua, cebolla y cilantro. Se pone a hervir agua y después se le añade un poco de sal. Posteriormente se meten las verduras al gusto y se espera un poco de tiempo más. Después uno prueba el caldo y nota que no sabe a pollo, porque lo que necesita un caldo de pollo es pollo.

¿Qué podemos entender de esto? Que en la predicación podemos tener todo lo que queramos, pero sin el Espíritu Santo no tendremos lo que llamamos un <<mensaje>>.

Un plato de caldo de pollo

¿A quién no le gusta un buen caldo de pollo? Con limoncito. =P

Hay muchas cosas relacionadas a la predicación, pero el ingrediente principal es el Espíritu Santo. Otros ingredientes pudieran ser los gestos, las ilustraciones o el contacto visual, pero éstos son ingredientes secundarios. Podremos no tener una buena inflexión de voz o una buena pronunciación, pero esas cosas no son tan importantes como lo es el Espíritu Santo para el mensaje. No podemos predicar sin el Espíritu Santo.

Ahora bien, antes de comenzar con la preparación del sermón necesitamos una idea. ¿De dónde debe provenir esa idea? Correcto, de la tercera persona de la Santísima Trinidad. A estas ideas podemos llamarlas <<semillas del Espíritu Santo>>, ya que en muchas ocasiones estas ideas vienen, literalmente, como una semilla y uno las hace crecer con la ayuda del Espíritu Santo.

Muchos sermones no son ideas que nosotros vamos buscando por allí, sino que a veces esas ideas nos encuentran; el Espíritu Santo permite que encontremos esas semillas y entonces es cuando comenzamos a darles un seguimiento y ver cómo crecen.

Algunas formas en las que las semillas del Espíritu Santo llegan a nosotros son:

  • Leer la Biblia
  • Conversar con otras personas
  • Caminando por el parque
  • Oír a otros predicar
  • De la boca de los niños
  • A través del cónyuge

Hay muchas maneras en que estas semillas llegan a nosotros. ¿Caminando por el parque? ¡¿Cómo puede ser eso?! Bueno, a veces uno contempla la naturaleza y el Espíritu Santo trae a la memoria pasajes y uno comienza a meditar en ellos y entonces uno se da cuenta que hay más allá en esos pensamientos y comienza a estudiarlo. Luego se da cuenta que esa es la palabra que Dios quiere que Su pueblo escuche en el próximo servicio, y entonces esa semilla del Espíritu Santo se convirtió en un sermón.

Daré otro ejemplo: hace unas semanas durante el servicio el predicador leía el pasaje sobre la hija de Jairo. Mientras leía, hubo unas palabras que casi saltaron de la Escritura y capturaron mi atención:

 Mientras él aún hablaba, vinieron de casa del principal de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto; ¿para qué molestas más al Maestro?

Marcos 5:35

¿Molestar al Maestro? Es como si la persona estuviera diciendo <<El Maestro ya no tiene nada más que hacer aquí. Él no puede hacer nada por tu hija>>. Uno como lector piensa <<¿Cómo es posible? Si Dios es todopoderoso. ¿No había resucitado Jesús antes al hijo de la viuda de Naín? ¿No era Él el gran Maestro que hacía milagros y acababa de sanar a una mujer de su flujo de sangre? ¿Cómo podía llegar esa persona y decir “no molestes más al Maestro”?>>. Bueno, hay una respuesta muy sencilla: esa es la actitud de muchos cristianos.

En algún momento de nuestra vida hemos pensado <<Dios no puede lograr X cosa, es demasiado difícil>> o <<no creo que Dios quiera hacer esto o lo otro>>. En ocasiones quizás oramos por alguien pero vemos que nada más no pasa nada y pensamos que no vale la pena seguir esforzándose en orar por esa persona si parece que va de mal en peor. ¿Te ha pasado? A mí sí. Y es allí donde manifestamos esa actitud, diciendo con nuestros hechos <<no molestaré más al Maestro>>.

¿Ves cómo de una frase uno puede meditar y descubrir, a la luz del Espíritu Santo, verdades hermosas? Así son las semillas del Espíritu Santo. Y sí, en lo personal, algún día predicaré un sermón titulado <<No molestes más al Maestro>>.

Semillas germinando en diferentes etapas

Así son las etapas de las semillas del Espíritu Santo.


Como ya vimos, el predicador no está pensando en ideas para ver sobre qué va a predicar. El Espíritu Santo debiera ser quien deposite esas ideas divinas en el predicador y entonces éste actuará en respuesta, haciendo que esa semilla brote raíces y se convierta en un árbol que dé fruto de justicia.

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