La Biblia en 80 horas – 2do Reporte

Hace tiempo que debí haber escrito esto, pero con tantas vueltas que he dado con el trabajo y con una traducción que estoy haciendo no había tenido tiempo. Veamos qué tanto avance hubo en esta ocasión. En esta ocasión va el reporte de 5 horas adicionales de lectura, para llevar una cuenta de 10 horas totales.

Lectura anterior Génesis 1:1 a Números 1:26

5 horas adicionales: Números 1:27 a Rut 4:22 (libro completo)

Promedio de capítulos por hora: 19.6

En esta ocasión hubo capítulos más largos. Leer Números y Deuteronomio de manera seguida es muy interesante, porque muchos pasajes se complementan y dan una visión más amplia de lo que sucedió con Israel en el desierto.

Algo que me llamó la atención con Josué y Jueces es que se nota un enorme contraste entre ambos libros. ¿Por qué lo digo? Veamos qué dice la Biblia:

 Y sirvió Israel a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué y que sabían todas las obras que Jehová había hecho por Israel.

Josué 24:31

¡Ah, qué hermoso! Todo el tiempo de Josué Israel sirvió a Jehová, y también lo sirvió mientras vivieron los ancianos.

Peeeeero – y un GRAN PERO – Jueces 2:10 nos muestra algo importante, el punto de partida del libro y lo que se convirtiría en la tónica general del pueblo de Israel por muchos años:

 Y toda aquella generación también fue reunida a sus padres. Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel.

Jueces 2:10

Se levantó una generación que no conocía a Jehová. Aquí me surge una pregunta que no logro responder: “¿cómo es que se levantó una generación que no conocía a Jehová?”. Si se supone que Israel sirvió a Dios todo el tiempo de Josué e incluso después de su muerte, ¿cómo es posible que la siguiente generación no conoció a Jehová? ¿Por qué se perdió el conocimiento de Jehová? ¿Acaso fallaron los padres en seguir lo que el Señor dijo en Deuteronomio 6:6-7?

  Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.

Deuteronomio 6:6-7

Algo sucedió en ese periodo de tiempo entre la muerte de Josué y el nacimiento y crecimiento de otra generación, donde vemos a un Israel que no conocía a Jehová. Posteriormente se puede ver el desastre que llegó a ser Israel, una nación sin rey (aunque Jehová era su rey) y que hacía lo que bien le parecía, donde el homosexualismo estaba presente y donde un hombre tenía que matar y descuartizar a su concubina para mandar un mensaje a la nación. ¡Qué terrible!

Juez tras juez libró a Israel y vemos cómo se comportaban. Nada lejos de los cristianos de hoy en día. Hacemos el mal, lloramos, el Señor nos ayuda… y vuelve la burra al trigo. Es un claro mensaje para nosotros.

Después llegamos a Rut, y tenemos un descanso, pues es una historia hermosa. Creo que  cada Biblia debería tener una nota justo antes del capítulo 1 de Rut, que diga: “antes de leer este libro, por favor refiérase a Deuteronomio 23:3”. ¿Por qué?

 No entrará amonita ni moabita en la congregación de Jehová, ni hasta la décima generación de ellos; no entrarán en la congregación de Jehová para siempre,

Deuteronomio 23:3

A ver, a ver. ¡¿Cómo es posible que en Deuteronomio nos encontremos este verso, y 3 libros más tarde nos encontremos precisamente con 4 capítulos sobre la historia de una mujer moabita?! Bueno, como dijera el apóstol Pablo, no es que la palabra de Dios haya fallado, sino que algo tuvo que haber ocurrido para que el Señor permitiera que esta mujer entrara en la congregación.

Leyendo 1 Samuel (que entra dentro del siguiente reporte) hubo un par de versículos que me llamaron la atención:

 Entonces el Espíritu de Jehová vendrá sobre ti con poder, y profetizarás con ellos, y serás mudado en otro hombre.

1 Samuel 10:6

 Aconteció luego, que al volver él la espalda para apartarse de Samuel, le mudó Dios su corazón; y todas estas señales acontecieron en aquel día.

1 Samuel 10:9

Hablando de Saúl, dice que Jehová le mudó su corazón. Samuel le dijo que sería mudado en otro hombre, es decir, hubo un cambio dentro de Saúl. Por fuera, era el mismo hombre, hermoso, alto, poderoso; pero ahora por dentro también era diferente. ¿Será que algo parecido haya sucedido con Rut? En lo personal, creo que fue así.

¿A qué se debió ese cambio en Rut? ¿Cómo podría ser ella transformada para dejar de ser una moabita ante los ojos de Dios? Creo que la clave se encuentra en el siguiente pasaje:

 Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aun me añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos.

Rut 1:16-17

Rut estaba renunciando a su ciudadanía, a sus deidades y a todo aquello que Moab representaba. Para ella, Moab ya no era su tierra, era sólo el lugar donde había nacido físicamente. Moab no tenía para ella ningún significado.

Pero Israel… Israel ahora era su pueblo. ¿Acaso no conocería Rut acerca de Israel? ¿No fue Aod uno de los jueces que libró a Israel de mano de Moab? Seguramente Rut sabía que Israel era enemiga del que anteriormente era su pueblo, pero ella había visto algo en su suegra – y quizás en Elimelec y sus hijos – que le hacía anhelar ser parte del mismo pueblo.

¿Tu Dios mi Dios? ¿Acaso no tenía Moab dioses? ¿No era Moab el pueblo de Quemos, y no hicieron fornicar a Israel las moabitas con Baal-peor? Noemí le dijo a Rut “tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a sus dioses”, pero en el corazón de Rut Quemos y Baal-peor ya no tenían cabida. Ahora sólo un nombre salía de sus labios: Jehová.

Y por eso vemos que la divina providencia lleva a Rut a los campos de Booz. El resto es historia, que ya la conocen. Sin embargo, antes de terminar el libro, el escritor deja unas notas, una genealogía, que nos permite admirar la grandeza, bondad e increíble poder del Dios redentor: 

Estas son las generaciones de Fares: Fares engendró a Hezrón, Hezrón engendró a Ram, y Ram engendró a Aminadab, Aminadab engendró a Naasón, y Naasón engendró a Salmón, Salmón engendró a Booz, y Booz engendró a Obed, Obed engendró a Isaí, e Isaí engendró a David.

Rut 4:18-22

¡NO PUEDE SER! Rut, la moabita, aquella a quien le estaba prohibido entrar a la congregación de Jehová llegó no sólo a ser parte de la congregación, ¡sino una madre en Israel! Rut fue bisabuela del Rey David y, a través de su linaje, nació el Salvador del mundo, el Cristo.

No me queda nada más que decir junto con el apóstol Pablo:

¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.


Fotografía de cabecera por Aaron Burden

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