El gozo del predicador – Homilética IV

El gozo es una de las características que un predicador debería tener antes de pararse en un púlpito a predicar, ¿por qué? En esta entrada lo veremos con más detalle.

Niño riéndose con una Biblia

Después de que una persona ha recibido el llamamiento de predicar o de que se le haya pedido el hacerlo, y una vez que se ha comprometido a hacer lo mejor debe preguntarse “¿tengo el gozo para hacer mi labor como Cristo lo hizo?”. Jesús tenía gozo y caminó por esta tierra como un hombre gozoso, ¡además de ser un predicador gozoso! El gozo es una de las cosas que necesitamos con urgencia para poder predicar, ya que si la gente ve a una persona malencarada y que parece que va a arremeter con cualquiera que se le ponga enfrente, no tendrán una buena disposición para escuchar.

Predicador enojado (dibujo)

¿Te gustaría escuchar un sermón con un predicador así todo el tiempo?

Alguno podrá pensar “pero, ¿y si hay cuestiones que no me dejan estar gozoso? Estoy enfermo, tengo situaciones difícil que resolver, en mi trabajo hay problemas, etcétera… ¿cómo puedo tener gozo?” Bueno, hay unos personajes en la Biblia que nos pueden enseñar una grandísima lección. Acompáñame a leer Hechos 13:52:

 Y los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo.

Hechos de los Apóstoles 13:52

Este pasaje nos habla sobre los apóstoles Pablo y Bernabé, y nos muestra que ellos estaban llenos de gozo. Lo curioso del asunto es que si no tenemos una referencia del contexto en el cual está ubicado este versículo no podremos entender a cabalidad por qué tienen algo que enseñarnos. Leamos algunos versos anteriores para entender el porqué Lucas escribió el porqué los apóstoles estaban gozosos. Como mero detalle adicional, debo decir que en este pasaje Pablo y Bernabé se encuentran en Antioquía de Psidia.

 Y la palabra del Señor se difundía por toda aquella provincia. Pero los judíos instigaron a mujeres piadosas y distinguidas, y a los principales de la ciudad, y levantaron persecución contra Pablo y Bernabé, y los expulsaron de sus límites. Ellos entonces, sacudiendo contra ellos el polvo de sus pies, llegaron a Iconio. Y los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo.

Hechos de los Apóstoles13:49-52

¡Los apóstoles estaban llenos de gozo aún cuando fueron expulsados de aquella área! ¿Tú como hubieras reaccionado? El ambiente de la época de la Iglesia Primitiva era de persecución, rechazos, encarcelamientos, golpizas, mártires, entre otras cosas, ¡y aún así los apóstoles estaban gozosos! ¿Quieres otro ejemplo? Vayamos nuevamente a otro capítulo en mi libro favorito de la Biblia, Hechos de los Apóstoles:

 Y convinieron con él; y llamando a los apóstoles, después de azotarlos, les intimaron que no hablasen en el nombre de Jesús, y los pusieron en libertad. Y ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre. Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo.

Hechos de los Apóstoles 5:40-42

Pablo y Bernabé fueron expulsados de los límites de la región de Antioquía, pero en este pasaje vemos a los apóstoles siendo injustamente azotados, ¡qué dolor! Yo no puedo imaginarme en la misma situación, sería terrible tener que soportar esos azotes. Pero cuando veo la reacción de los apóstoles, que salieron gozosos por haber padecido por causa de Jesús, se me dibuja una sonrisa en mi rostro y puedo decir “¡wow, qué hombres de Dios!“, y lo que más me causa risa y alegría es que salieron de ese lugar gozosos y no pararon de predicar a Jesucristo, ¡eso es gozo de verdad! Mientras leo este pasaje me río porque me imagino a aquellos hombres del concilio pensando en que unos cuantos golpes detendrían a los apóstoles, y nada más lejos de la realidad, ¡uno puede experimentar ese mismo gozo de los apóstoles mientras lee este pasaje! Creo que los apóstoles vivían lo que Romanos 8:37 dice: somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó.

Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.

En mi experiencia personal, tener gozo al momento de predicar permite que la gente se interese en el mensaje. Recuerdo mucho las palabras de nuestro maestro de homilética: “predica a Cristo como si todo dependiera de ti” y cuando uno lo hace gozoso – aun con situaciones personales difíciles – la gente pone atención y ese mismo gozo que uno siente les es transmitido a ellos. Jesús sabía que iría a la Cruz, pero dice que por el gozo puesto delante de Él la sufrió, ¡Él ya vivía una vida llena de gozo y así anunció las buenas buenas nuevas! El predicador debe seguir el ejemplo del Maestro y estar gozoso en su corazón para compartir con aquellos necesitados una palabra divina, sazonada con sal y llena de gozo.

Corazón lleno de gozo

Así se vería un corazón lleno de gozo – Imagen por Mario Jacome

¿Será que tenemos suficiente gozo en nuestras reservas? Debemos buscar el gozo del Señor para que podamos cumplir con el llamamiento que Él nos ha dado, predicar el evangelio. Esto hará que la gente responda a nuestro gozo así como a los demás atributos de Dios. Quizás nos hemos acostumbrado a vivir sin gozo, pero debemos buscar tenerlo no sólo en la predicación, sino en toda la vida, así como Jesús.