El fundamento del estudio bíblico – Hermenéutica VIII

Antes de sentarnos a estudiar la Escritura, debemos conocer el fundamento del estudio bíblico, que consiste en 3 pasos. Veremos brevemente cada uno de ellos, pues en posteriores entradas los trataré a fondo. Por ahora, quiero sólo dar la introducción.

1. Observación

Es cuando apuntamos detalles, conceptos y palabras claves. Anotamos definiciones y buscamos palabras que no entendamos en un diccionario de la lengua, y usamos la mayoría de las herramientas que vimos en esta entrada. Es en este momento cuando el papel se llena de mucha tinta o grafito, o cuando la pantalla se llena de numerosos caracteres y colores (y el cerebro echa más humo que un tren de vapor).

2. Interpretación

Es cuando determinamos el tipo de literatura, cuando vemos el contexto de los pasajes que estudiamos y cuando vamos de aquí para allá en la Escritura permitiendo que ésta se interprete a sí misma, ya que ésa es la forma correcta de estudiar. En la Biblia no hay contradicciones, tal como muchas personas quieren hacer creer a la gente; todo lo que en ella está escrito tiene una explicación, y se encuentra entre sus páginas. Durante este paso hay muchos principios y reglas que aprenderemos más tarde, los cuales debemos cuidar para no interpretar incorrectamente la Escritura y así evitar herejías.

3. Aplicación

Orando después del estudio bíblicoEn la aplicación lo que haremos será buscar a Dios para que el Espíritu Santo abra nuestro entendimiento y podamos aplicar lo que vimos en la Biblia a nuestras vidas. Mucho estudio sin la obra del Espíritu Santo sólo llevará a que tengamos información en la cabeza, pero no una realidad en el corazón. Este paso es el más importante, y debe ser tenido muy en cuenta a la hora de comenzar a estudiar. Si no meditamos en aquello que estudiamos, y no permitimos la acción celestial sobre nuestras vidas, no tendremos provecho alguno.


 

Suena sencillo, ¿no? Tres pasos. Pero estos 3 pasos tienen que ser tomados muy en serio y deben llevarse a cabo con suma precaución, puesto que una mala interpretación de la Escritura puede llevarnos a herejías que no agradan a Dios. El estudio de la Biblia no es fácil: requiere de arduo trabajo y de un amor por la Palabra del Señor. Así que te animo a que continúen buscando a Dios y a que tomes la decisión de escudriñar la Escritura para conocer a Dios más profundamente. Recuerda apoyarte en tu pastor, quien ya tiene experiencia ejecutando estos pasos.

¡Dios te bendiga y permanece atento para la siguiente entrada!

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